Ismail Merchant (25/12/1936 – 26/05/2005)

El singular productor indio de James Ivory

Productor cinematográfico, director, guionista, hombre de negocios y autor de libros de cocina. Éstas son sólo algunas de las variadas ocupaciones a las que se dedicó Ismail Merchant, fallecido el miércoles a los 68 años de edad. Pero, al margen de su irrefrenable vitalidad, sus méritos más reconocibles se  perciben en la impronta que dejó sobre la obra de James Ivory.
Es más, la trayectoria del director norteamericano hubiera sido bien distinta si no se hubiera cruzado en su camino aquel joven e impetuoso indio que había estudiado en Nueva York. Convencidos de la complementariedad de sus talentos fundaron la “Merchant-Ivory”, empresa que produjo más de cuarenta películas, algunas tan conocidas como Una habitación con vistas (1985), Regreso a Howard’s End (1992) y Lo que queda del día (1993).
Tan exitoso trío de largometrajes resume la esencia del trabajo que abordaron en perfecta comunión Ismail Merchant y James Ivory. Más o menos apreciadas por la crítica, resulta indiscutible que son obras elaboradas con mimo, impecablemente resueltas y de una estética refinada. Dicho de otra forma, son filmes materializados desde un irreprochable esfuerzo en la producción, ámbito que a veces sufre los peores estigmas que se ciernen sobre el universo cinematográfico.
Sin embargo, Ismael Merchant fue un productor singular. Conseguía mucho con muy poco y asumía un rol respetuoso con las parcelas más artísticas. Aceptaba retrasos en los rodajes si iban en beneficio del potencial dramático del relato que se traía entre manos. Y, de paso, era capaz de bañar sus producciones en una apariencia de lujo que a cualquier estudio le hubiera exigido presupuestos infinitamente más elevados.
Pero, además, fue todo un pionero. The Householder (1963) se convirtió en la primera película india distribuida mundialmente por una major norteamericana. De paso, es un título rescatable por el desparpajo de su visión sobre valores culturales distintos. No podía ser de otra forma. El dúo Ivory-Merchant hizo siempre gala de un cosmopolitismo curioso en el que se cruzaban genes de diverso orden, hasta el punto de erigirse en unos adelantados a los globalizadores tiempos que estaban por venir.
Al mismo tiempo, la India y el gusto por la literatura se mezclaron en la peculiar Shakeaspeare-Wallah (1965), que narra las aventuras de una compañía de actores ingleses que viajan por ciudades indias representando obras del legendario dramaturgo. Y en una línea similar se desenvuelve la trama de Bombay Talkie (1970). De tal modo que, en plenos sesenta, un cineasta norteamericano realizaba largometrajes de aires británicos lejos de Occidente. Y allí estaba Merchant para convertir en realidad tan insólitos proyectos.
En cualquier caso, la fase más conocida de la carrera del productor llegó en los años ochenta y noventa. Intérpretes tan afamados como Helena-Bonham Carter, Hugh Grant y Emma Thompson consolidaron sus carreras con sus intervenciones en Una habitación con vistas, Maurice (1987) y Regreso a Howard’s End. Y otros muchos, como Vanessa Redgrave, Anthony Hopkins o Maggie Smith, redondearon brillantes papeles a las órdenes de la pareja Ivory-Merchant.
Pareja que reunió seis Óscar y más de treinta candidaturas en una densa andadura en la que también participó la guionista Ruth Prawer Jahbvala. Premios y reconocimientos que el generoso y hedonista Ismail Merchant hubiera cambiado, seguramente, por cocinar excelentes manjares para la original familia cinematográfica que llora su desaparición.

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