The Handmaid’s Tale: la estética televisiva en una escena ejemplar

La segunda temporada de The Handmaid’s Tale ha arrancado con una energía brutal, descarnada y profunda. Ahora que algunos andamos reivindicando la necesidad de una perspectiva estética en el análisis de la ficción televisiva resulta interesante detenerse en una escena que ejemplifica bien los rasgos formales de la serie.

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En una escena del primer capítulo de la segunda temporada June acude a un hospital al que han mandado a su hija desde el colegio por encontrarse enferma. Una especie de trabajadora social la interroga. Y Mike Barker, el director, borda la puesta en escena.

El diálogo es poco explícito y la fuerza dramática se confía al encuadre, la composición, la luz y las interpretaciones. Los personajes salen al pasillo y la cámara se queda en la habitación. Reencuadres y rejas trazan un entorno opresivo, irrespirable.

1Cuando la cámara sale al pasillo el ángulo, la escala y la óptica favorecen la profundidad de campo para que ese mundo frío y metálico se apodere del encuadre. La composición desequilibrada arrincona a la protagonista, quien -como asidero emocional- busca con la mirada a su hija.

2June se resiste a que su interrogadora la haga sentir culpable y contraataca. Ocupa el centro de la composición y el contrapicado la fortalece. Pero el aire que queda a la derecha del cuadro sigue estableciendo una atmósfera perturbadora, amenazante en su idea de vacío.

4Cambio de eje. Aunque continúa defendiéndose la figura de la prota queda desdibujada por las rejillas. El reencuadre del ventanal vuelve a oprimirla espacialmente. El universo gélido e inhumano de tono verdoso ocupa 2/3 de la imagen a modo de bruma.

5Vuelta al pasillo respetando el eje. June duda ante los crueles argumentos de su interrogadora. Ojos vidriosos. El primer plano se apropia de la parte derecha del cuadro dejando el aire a su izquierda. Pero una especie de muro emerge por ahí para arrinconarla un poco más.

7De nuevo en la habitación. La progresiva despersonalización de June va llegando a su fin. Su rostro apenas ocupa una parte ínfima del cuadro, invadido por la escenografía. Añádase la magia del audiovisual: ¿quién ha abierto la puerta? ¿A quién le importa?

9The Handmail’s Tale es una serie extraordinaria en muchos sentidos y, especialmente, en el estético. La siguiente escena sitúa a June/Defred en el mundo distópico sobre el que versa la serie, presentado aquí como un “no lugar” de tono blanquecino…

12 … que me recuerda intensamente a algunos planos de Kubrick en La naranja mecánica, otro relato distópico sobre la anulación del individuo. En fin, estimulantes propuestas de nos reafirman en que la “Quality TV” también lo es por motivos estéticos.

12.1

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